Los vuelos en biplaza

El vuelo en tándem, con un parapente biplaza, es apto para prácticamente todas las personas, desde niños hasta gente mayor (en TándemTeam hemos volado con niños de 6 años hasta 77 años).
Para poder volar en biplaza no hace falta estar en una forma física especial. Sin embargo, si tienes alguna discapacidad no dudes en comentárnoslo.

Preparación

Cuando nos encontremos por primera vez y después de habernos presentado, pilotos y pasajeros, te aconsejaremos sobre la vestimenta y el calzado apropiado. Te adelantamos que va bien llevar un forro polar o un jersey y unas botas de montaña. De todas formas, TándemTeam tiene a disposición de los pasajeros ropa especial de vuelo así como guantes.

Para llegar al despegue podremos subir con el vehículo del pasajero, si bien disponemos de un servicio de transporte en el caso de que éste no desee usar su vehículo por una pista de montaña.

Durante los 45 minutos, que dura la subida al despegue (19 km) disfrutamos de una bella vista de una de las zonas más agrestes del Pirineo. Veremos picos de primer orden como Posets (3375 m), Monte Perdido (3300 m), Cotiella (2996 m), etc. También con un poco de suerte podremos ver diferentes aves como el buitre común, cernícalos, águilas culebreras, y no es muy raro ver algún águila real y el espectacular quebrantahuesos.

Despegue

Ya estamos ahora en el despegue, sobre un magnífico prado alpino de suave pendiente. Aquí, en 5 minutos, prepararemos el parapente especial biplaza. Te daremos también unas breves instrucciones para que el despegue, el vuelo y el aterrizaje sean lo más simples posibles.

Nos vestiremos con la ropa de vuelo y si piensas llevar una cámara fotográfica o de vídeo te explicaremos como manejarla durante el vuelo para que puedas grabar estos momentos inolvidables. Si no quieres cargar con la cámara, TándemTeam te ofrece la posibilidad de un servicio de reportaje fotográfico.

Luego el pasajero se pondrá la silla para volar en biplaza (se pone como una mochila a la espalda). Cerraremos los 3 cierres. De pie, la silla es algo incómoda y dificulta un poco nuestros movimientos pero una vez sentados, en vuelo y disfrutando del paisaje, la verdad es que es muy cómoda.

El pasajero va sujeto delante y el piloto va detrás. Antes de la salida, siempre te preguntaremos si todo está listo por tu parte y sólo después el piloto decidirá del momento más adecuado para el despegue (siempre en función del viento y de su dirección). Te explicaremos que aunque vayamos a salir con la mentalidad de hacer una carrera larga y rápida, se notará una resistencia por parte del parapente, pero no hay que dejar de intentar correr. Si se diera algún problema durante el despegue, simplemente pararíamos y volveríamos a empezar, pues no ocurre absolutamente nada. La ventaja de volar con el parapente es que todo sucede muy despacio y se puede volver a empezar sin ningún problema. El pasajero sólo tiene que pensar en su propia carrera ya que el piloto coordinará todo lo demás.

Ahora ya hemos despegado después de la carrera y cuando el piloto lo indique procederemos a sentarnos en la silla. Para eso, no hay que hacer nada especial, simplemente dejarse llevar y disfrutar del confort, de la seguridad y de esta nueva sensación de vuelo recién descubierta.

El parapente despega a unos 15 km/hora. Si tenemos 15 km/h de viento de cara prácticamente hincharemos la vela y en sólo 2 o 3 metros de carrera ya estaremos en el aire. Si no hay viento, el espacio necesario para el despegue será un poco mayor, ya que tenemos que alcanzar los 15 km/h para despegar, pero esto tampoco supone ningún problema técnico.

Vuelo

Durante el vuelo se tienen sensaciones de deslizamiento, de suavidad, de seguridad y facilidad. Al poco tiempo desaparece esa preocupación por lo desconocido y pasamos a disfrutar con plenitud del momento.

Si las condiciones lo permiten, y siempre que el pasajero lo desee, podremos aprovechar las corrientes de aire (o sea las térmicas) para subir y ganar unos metros. Lo haremos con la misma técnica que un ave planeadora, como lo hacen los buitres por ejemplo y posiblemente volemos con ellos. De esta manera, también prolongaremos el vuelo. Aunque la duración del mismo siempre dependerá de las condiciones meteorológicas, la duración aproximada del vuelo es de unos 20-30 minutos.

En vuelo, podremos hablar, saludar o hacer fotos perfectamente. Durante el vuelo TándemTeam podrá indicarte los nombres de las montañas, mostrarte diferentes pueblos o explicarte la historia geológica del valle. La sensación de volar es placentera y relajante, y hay que decir que casi todos los pasajeros, una vez aterrizados, desearían haber volado más tiempo.
Para una buena descarga de adrenalina y para los pilotos más atrevidos, TándemTeam también podrá realizar alguna que otra maniobra más radical.

Aterrizaje

Antes del aterrizaje te avisaremos que en breves momentos vamos a aterrizar. Nos estiraremos entonces en las sillas para ponernos de pie y exactamente como hicimos en el despegue nos prepararemos para correr. Según el viento que haga en el aterrizaje podremos aterrizar, tal cual, en 0 metros o bien daremos algunas zancadas.

Si el despegue es fácil, el aterrizaje es todavía más sencillo y también se realiza en un prado de hierba.

El transporte vendrá a recogernos en el aterrizaje para llevarnos a Castejón de Sos o bien podremos dar un paseo de unos 10 minutos hasta el pueblo.
El pasajero en este momento suele vivir momentos de euforia por la sensación que ha experimentado volando.

Reportaje fotográfico

TandemTeam ofrece la posibilidad, como un servicio extra, de realizar un reportaje fotográfico antes del despegue, durante el vuelo y una vez aterrizados.

El biplaza va equipado con un monópode telescópico y una cámara especial accionada por control remoto de manera que podemos hacer las fotos del grupo antes de despegar, podemos sacar también una perspectiva del pasajero y del piloto en vuelo con distintas perspectivas así como alguna foto en el aterrizaje, con la cara de “haber volado por primera vez”.

El precio del servicio es de 15 € y se entrega un carrete de 12 fotos sin revelar. Así el pasajero las puede revelar cuando desee y en su formato preferido.
Estas fotos con este ángulo no te dejarán indiferente. ¡Ni tampoco a tus amistades!

Ni que decir tiene que el pasajero puede llevar su propia cámara (de fotos o vídeo) y hacer su reportaje o complementar el nuestro. Simplemente, no podrá tener esta perspectiva especial que se logra con el monópode.

De cualquier forma, TándemTeam aconseja concentrarse en el vuelo y disfrutar de esta sensación. Es cierto que pasar el vuelo con el ojo pegado al vídeo o sacando fotos sin parar podría llevar a marearse (el efecto es similar a leer en un coche).

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